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Espectáculos

Del engaño al museo: el curioso fenómeno de los afiches de cine pintados a mano en Ghana

Lo que nació como una estrategia extrema para atraer espectadores en las aldeas ghanesas, hoy se convirtió en un codiciado objeto de colección internacional.

Por Redacción SigmaDiario2 min de lectura
Del engaño al museo: el curioso fenómeno de los afiches de cine pintados a mano en Ghana
Foto: The Guardian World (en)

En Teshie, una localidad cercana a Accra, la capital de Ghana, un artista conocido como Heavy J (cuyo nombre real es Jeaurs Affutu) trabaja sobre una bolsa de harina que utiliza como lienzo. Con pinceladas de pintura al óleo roja, añade sangre al cuchillo que sostiene un hombre y dibuja una calavera en la parte superior. Sorprendentemente, no está ilustrando una película de terror, sino la clásica historia animada de La Sirenita. El hombre armado es el príncipe Eric y la calavera no tiene ninguna relación con la trama original.

La exageración como imán de espectadores

Esta práctica de modificar drásticamente el argumento visual de las películas era una estrategia habitual para captar la atención del público local. Los artistas añadían elementos violentos, monstruos o acción desenfrenada que jamás aparecían en las cintas originales. Según explica el propio Heavy J, el objetivo principal siempre fue generar un interés inmediato en la audiencia, apelando al impacto visual sin importar la fidelidad de la representación.

Sin embargo, esta libertad creativa extrema no estuvo exenta de consecuencias. Muchos espectadores, al sentirse completamente estafados tras ver proyecciones que no se parecían en nada a lo prometido en las carteleras, reaccionaban con furia. Los pintores llegaron a recibir insultos, amenazas e incluso agresiones físicas por parte de un público que demandaba explicaciones por el engaño de los afiches.

De las calles africanas a las galerías del mundo

Hoy en día, el destino de estas obras cambió radicalmente. Lo que comenzó como una herramienta publicitaria rústica y polémica en Ghana se ha revalorizado como un arte de culto. Coleccionistas de todo el mundo buscan estas piezas únicas, valorando justamente esa desconexión total con la realidad de las películas y la destreza artesanal de sus creadores para preservar una tradición visual única.

Con información de The Guardian World (en).

Fuente: The Guardian World (en)