Diego Sztulwark y el Mundial: el impacto político que no se vio
El politólogo analizó en el programa "QR!" cómo el cruce mundialista con Inglaterra despertó una memoria colectiva ligada a Malvinas y desnudó la distancia entre la dirigencia y el sentir popular.

El cruce entre el deporte y la historia argentina volvió al centro del debate intelectual. En una reciente emisión del programa televisivo "QR!", el politólogo Diego Sztulwark analizó en profundidad las repercusiones políticas y sociales que rodean a las gestas deportivas, con especial foco en los cruces mundialistas frente a Inglaterra. Para el analista, estos momentos trascienden largamente lo que ocurre dentro de un campo de juego.
Sztulwark planteó que el histórico enfrentamiento futbolístico entre Argentina e Inglaterra reactivó una memoria colectiva que se sitúa completamente fuera de cualquier libreto preestablecido. La mención a la causa de las Islas Malvinas durante estos eventos deportivos no es un hecho aislado ni meramente folclórico, sino la manifestación de un sentimiento profundo que une a la sociedad en torno a una experiencia compartida muy dolorosa.
El nudo del análisis radica en cómo este tipo de fenómenos populares expone las falencias de la representación tradicional. Según el especialista, existe una marcada desconexión entre las estructuras de la política institucional y las vivencias reales de los ciudadanos. Mientras la dirigencia suele moverse bajo lógicas de marketing o disputas internas, la sociedad encuentra en el fútbol un canal para expresar demandas y recuerdos que la política formal no logra contener.
La memoria colectiva que desborda las canchas
El concepto de lo fuera de libreto que propone Sztulwark apunta a esos instantes donde la espontaneidad popular rompe con los discursos oficiales. El partido contra Inglaterra, cargado de un simbolismo histórico ineludible, funciona como un espejo donde se refleja la persistencia de la causa Malvinas en el inconsciente colectivo. No se trata de una manipulación partidaria, sino de una corriente subterránea que emerge con fuerza propia.
Para el politólogo, esta reactivación de la memoria demuestra que los lazos sociales siguen vivos a pesar de las crisis recurrentes. El fútbol, en este sentido, opera como un gran unificador nacional, un espacio donde las diferencias cotidianas se suspenden temporalmente para dar paso a una identidad compartida. Es allí donde reside la potencia del fenómeno que la política tradicional muchas veces subestima o directamente no comprende.
La grieta entre la dirigencia y el sentir popular
La crítica de Sztulwark hacia la desconexión política invita a reflexionar sobre la representatividad actual. El analista cuestiona que los partidos políticos y sus líderes parezcan operar en un vacío, ajenos a las sensibilidades y dolores compartidos que sí se manifiestan en las tribunas y en las calles durante los mundiales. Esta brecha entre el palacio y la calle genera una pérdida de legitimidad constante.
La capacidad de sintonizar con estas experiencias colectivas, sin intentar domesticarlas ni utilizarlas políticamente, determinará qué actores logran construir una representatividad real en la Argentina contemporánea de cara a los próximos desafíos electorales.
Con información de Perfil.
Fuente: Perfil
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