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Política

Sturzenegger y la Armada: la interna por el control de los ríos

Federico Sturzenegger impulsa una desregulación fluvial que choca de frente con los mandos militares. La preocupación por la seguridad nacional frente a Atucha y el temor a favorecer a la flota de Paraguay marcan el conflicto.

Por Redacción SigmaDiario2 min de lectura

Actualizado: (hace 1 hora)

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Sturzenegger y la Armada: la interna por el control de los ríos
Foto: Perfil

La tensión silenciosa entre el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, y la Armada Argentina sumó un nuevo capítulo. El foco del conflicto radica en un ambicioso plan oficial que busca recortar las funciones de control de la fuerza militar sobre las vías navegables del país. Para la cartera económica, se trata de una medida indispensable para abaratar costos logísticos; para los marinos, es una decisión que pone en jaque la soberanía nacional.

La iniciativa oficial apunta a simplificar los trámites y exigencias que hoy pesan sobre el transporte fluvial. Sin embargo, la mirada de la Armada dista mucho de ser meramente administrativa. Desde el Edificio Libertad argumentan que retirar la fiscalización militar de los ríos interiores no es una simple quita de burocracia, sino una retirada del Estado en zonas críticas donde el control de la navegación resulta vital para la defensa.

La preocupación militar por Atucha y la presencia extranjera

Uno de los puntos más sensibles de esta disputa técnica y política roza la seguridad estratégica del país. En los despachos de la Armada preocupa especialmente la proximidad de la Central Nuclear Atucha a las vías navegables que se pretenden desregular. Los militares advierten que la flexibilización de los controles podría facilitar el tránsito sin restricciones de buques extranjeros, con especial atención al persistente interés de capitales chinos en la zona de la Hidrovía.

Para los estrategas de la defensa, la libre circulación sin un filtro militar estricto expone infraestructura crítica a tareas de espionaje o sabotaje. Sturzenegger, por el contrario, sostiene que la superposición de controles solo encarece el flete argentino y resta competitividad a las exportaciones locales. La premisa del ministro es clara: desregular para competir, aun cuando eso implique recortar el histórico poder de policía de la Armada en los ríos.

El factor paraguayo y la asimetría de costos

El otro gran argumento que esgrimen quienes resisten la reforma de Sturzenegger tiene que ver con el impacto geopolítico regional. Lejos de beneficiar a los productores locales, en el sector naval advierten que una apertura desmedida terminará favoreciendo principalmente a la flota de Paraguay. El país vecino posee una de las mayores flotas de barcazas del mundo y opera con costos impositivos y laborales notablemente inferiores a los de Argentina.

De implementarse la quita de controles y tasas que hoy exige la Armada, las embarcaciones paraguayas consolidarían su dominio en el Paraná. Esto dejaría a la marina mercante argentina en una situación de extrema vulnerabilidad comercial, profundizando una asimetría que ya genera reclamos históricos en el sector portuario nacional.

La definición de esta puja de poder quedará plasmada en los próximos decretos de desregulación que el Poder Ejecutivo tiene en carpeta. El debate final no es menor: determinar si la prioridad de la Hidrovía debe ser la máxima rentabilidad comercial o la preservación de la seguridad nacional en un escenario global cada vez más complejo.

Con información de Perfil.

Fuente: Perfil